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26.1.12

GOODBYE MOU




Para Javi Lianes



Esta vez se jugó con otro guión, sí, el que llevaban preparando algunos jugadores del Real Madrid desde hace meses, el guión que no le gusta a Mourinho, el que prefieren los pesos pesados del vestuario madridista y, qué quieren que les diga, me gustó. Porque esta vez sí vimos un buen partido, de un lado el toque y la paciencia, del otro, el coraje y el esfuerzo arrebatador, a la altura de la enorme historia del Real Madrid. Vimos dos maneras de jugar, pero una misma visión del triunfo: el gol. Y a punto estuvo el equipo blanco de amargarle la fiesta al Barcelona, porque sin ninguna duda es la mejor versión que hemos visto de este equipo, un elenco de futbolistas espectaculares a quienes les faltó un poco de suerte y a quienes les sobró, entero, el partido de ida. La afición del Real Madrid, con su habitual memoria selectiva, pagó su frustración con el arbitraje, casero y erróneo, sí, pero en ningún momento se plantean las mismas dudas sobre el partido de ida. Lo mismo que en aquella eliminatoria contra el Chelsea. Puede que para la historia quede el claro penalty de Busquets, el más que dudoso de Puyol y el que, para mí es involuntario, de Abidal. Puede que la expulsión de Ramos, a todas luces demasiado severa, entre en los anales de los arbitrajes nefastos. Es una posibilidad. Lo que es una certeza es que el que pasará a la historia será Mourinho con su nefasto planteamiento del partido de ida, eso sí acabará en las hemerotecas. Y será recordado. El Madrid ayer perdió una eliminatoria, pero ganó mucho más. Ganó crédito suficiente para lo que resta de campeonato, metió miedo en el cuerpo del "todopoderoso" Barcelona, supo quitarle el balón, curiosamente, en cuanto sustituyeron a Lass Diarrá del terreno de juego y, por encima de todo eso, han demostrado que no necesitan a un personaje como Mourinho, que los jugadores tenían razón. Y aunque Casillas se pase de frenada con demasiada frecuencia últimamente, él sabía desde hace varios clásicos que al Barcelona se le gana jugando al fútbol. En el campo. Y esa victoria está muy cerca y será muy saludable para el fútbol español, no tanto como la del Mirandés, pero lo suficiente como para evitar estas hegemonías tan aburridas. Ayer yo, bastante culé, dije: ojalá marque el tercero, se lo merecen. Pero es algo que no reconoceré nunca más. 


25.1.12

LA REBELIÓN DE LOS MODESTOS


fotografía tomada de www.deporteespectacular.com



Reconozco que anoche, frente a la televisión, me convertí en seguidor del C.D. Mirandés por todo lo que una victoria de un equipo modesto frente a un primera representa. Para todos aquellos que hemos vibrado con el fútbol de segunda B en alguna ocasión, la derrota del R.C.D. Espanyol significaba una pequeña victoria propia. En Anduva, mítico estadio del grupo II, se depositaron las esperanzas de gloria de los seguidores de muchos pequeños equipos, aficionados del Barakaldo, Sestao, Cultural Leonesa, Ponferradina, Zamora y un largo etcétera. Alguien escribía una vez que la segunda B era la gran olvidada del fútbol profesional de este país y puede que tuviera razón. Por ese motivo, cuando Caneda marcaba el gol de la victoria en el minuto 92, fuimos miles los aficionados al fútbol que saltamos del sofá. No se trataba de alentar al Mirandés, sino de reconocer la labor y el trabajo de miles de profesionales, de cientos de aficionados que nunca saldremos en las portadas del As o el Marca. Esto demuestra que hay fútbol más allá del Camp Nou, que un modesto equipo semiprofesional puede acceder a la gloria efímera de la Copa del Rey. Para el Mirandés, haber llegado a este punto es todo un éxito y hay que aplaudirlo, muchos otros nos quedamos a las puertas viendo cómo nuestros equipos sefrían dolorosas goleadas ante equipos de escándalo. Carlos Pouso, el no menos mítico entrenador vasco que dirige al equipo rojillo, supo ganarle la partida táctica a Pochetino que, a su vez, supo ganársela al mismísimo Pep Guardiola hace pocas semanas. Para llegar a primera división hace falta suerte y talento, un talento que fluye también en los campos y banquillos de esta división tan digna como cualquier otra, tan llena de sentimiento como las otras, pero con mayor encanto. El placer de juntar una plantilla excelente con apenas un millón de euros. El otro fútbol, el que no habla de primas y grandes fichajes, el que sostiene cada domingo la economía de decenas de ciudades y pueblos de España, el que se embarra y pasa frío, el que se juega para pocos miles de espectadores y apenas aparece en el teletexto. Ese otro fútbol es la esencia pura del deporte, sin gomina ni grandes tatuajes, una competición sufrida, colmada de kilómetros y sinsabores, de pequeños placeres como el de ganar al vecino o el de conocer a seguidores que viven y sienten el fútbol como tú mismo. Por ese motivo, más allá de las estadísticas, de los focos, de las columnas editoriales de Alfredo Relaño o de los sueldos desorbitados, reivindico el fútbol de verdad, el que representa Carlos Pouso con un equipo aguerrido, capaz de sorprender a tres primeras -hasta ahora- jugando de tú a tú, sin complejos, porque sobre el césped, todos y cada uno de los protagonistas, son iguales que el rival, se llamen Pablo Infante o Cristiano Ronaldo. Hoy es un día saludable para el fútbol español. Puede que el sueño mirandés se acabe en la siguiente ronda o puede que el sueño continúe un poco más. ¿Ganar la Copa? Seguro que Pouso prefiere ascender a segunda división, pero la luz de la victoria, de rozar la leyenda, no se puede apagar por una derrota en semifinales. Hoy, aquellos que sentimos los designios de un equipo pequeño, pobre y humilde, tenemos envidia. De la mala, no, de la peor, por eso deseamos que esta envidia siga en aumento, porque en el fondo, todos somos un poco rojillos estos días.




24.1.12

BIBLIOTECA NACIONAL - MARIO CRESPO



Mucho hemos hablado últimamente de Biblioteca Nacional (1), la última propuesta narrativa de Mario Crespo, en este blog (2) y en redes sociales, discutiendo, debatiendo y buscando todo el jugo que puede exprimirse en los libros de Mario. En este caso concreto, el autor juega con varios niveles narrativos plasmando en ellos diferentes cuestiones: 1) Pasión para contar historias, 2) Reivindicación de la acción y de los grandes personajes, 3) Homenaje a la literatura underground de los últimos años, 4) Estudio pormenorizado y sistemático de la propia literatura.

1. Pasión para contar historias
Mario se ha pasado la vida contando historias, batallas y anécdotas. Entre quienes tenemos el placer de conocerlo, siempre destacamos su capacidad para comunicar, para hacerse dueño de la situación y suscitar el interés de sus oyentes. Es un gran conversador, quizá por eso, en este libro, ha exprimido los diálogos como fórmula narrativa. Tal vez tenga más que ver con su formación cinematográfica, mucho mayor que la literaria y esto, no se enfade nadie, no es traumático para él ni para sus lectores.

2. Acción y Personajes
Si en LS6 (3) construyó un abanico de personajes profundos y perfectamente desarrollados, en Biblioteca Nacional aumenta el reto dibujando un personaje central que lleva el peso de todo el libro. Hablo de reto porque no es fácil encontrar grandes personajes en la literatura de hoy, más preocupada del modo de narrar y de mostrar una visión poliédrica de las historias que de construir personajes solventes y de una solidez que demuestra un gran aprendizaje y una madurez narrativa extraordinaria para su juventud.

3. Underground
Como si haber sido antólogo de Viscelares (4) (junto a J.A. Barrueco (5)) le hubiera cargado de una enorme responsabilidad, Mario desgrana, nombre a nombre, la salud del underground español actual introduciéndolo en la intrahistoria del libro. La cita con la que abre: a todos los autores inéditos, es una declaración de principios, una muestra de memoria, de alguien que sabe de dónde viene y hacia dónde se dirige. Y el camino emprendido no puede hacerlo sin rendir tributo a ciertos autores en los que ha sustentado, durante años, su aprendizaje, su descubrimiento. Su profunda cosmovisión literaria ajena a modas y movimientos.
4. Metaliteratura

Biblioteca Nacional, además de una obra de ficción, es un breve ensayo literario que estudia, define y defiende la labor de creación, el arte como proceso, la soledad del escritor cuando se enfrenta, tópico mediante, con la hoja en blanco. Y es que Mario quería hablar de muchas cosas en este libro y conjuntar diferentes niveles narrativos que confluyen en el desarrollo de una historia redonda, que tiende a la perfección circular que es la que permite abrir varias vías de expresión y cerrarlas, poco a poco, hasta convertir Biblioteca Nacional en un despliegue importante, un buen sopolo de aire contra el anquilosado sistema editorial español.

Ingredientes: 

¿Se puede mezclar en el mismo cóctel a Pep Guardiola y a Vila-Matas? ¿Al cáncer y la degeneración de occidente? ¿A la locura y a la ensoñación? ¿Se puede introducir a David González en el mismo guión que la cultura más institucionalizada posible, representada en la propia Biblioteca Nacional? ¿Se puede hablar de física cuántica y de underground literario en la misma frase? Sí, todo eso se puede hacer, pero hace falta una buena dosis de talento y, por qué no decirlo, tener unas facultades innatas para contar historias interesantes.

Mario Crespo es amigo personal y literario, quizá por eso mis apreciaciones tiendan a la hipérbole cuando analizo su obra. Sin embargo, pese a los defectos que pueda tener el libro, Biblioteca Nacional demuestra que la trayectoria de Mario no es flor de un día. Su crecimiento se puede observar a través de LS6, Cuento Kilómetros (6) y, ahora, en este último título que dará que hablar y que puede suponer el punto de partida para eliminar viejos tabús hacia temas tan denostados como el fútbol.

He leído este libro tres veces, dos durante el proceso de corrección y entre ayer y hoy, cuando he recibido un ejemplar firmado por Mario. Sí, me siento parte de este trabajo, en un porcentaje que bascula entre el 0 y 0,1%, pero me siento identificado con los personajes, con la narración, con el estilo y, para qué negarlo, con el propio Mario.

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(1) Biblioteca Nacional, Eutelequia, 2012.
(2) Entrevista a Mario Crespo: Round 1 y Round 2.
(3) LS6, Bohodón Ediciones, 2010.
(4) Viscerales, Ediciones del Viento, 2011.
(6) Cuento Kilómetros, Eutelequia, 2011.

 

23.1.12

BARRA AMERICANA - JAVIER GARCÍA RODRÍGUEZ



Finales de noviembre. La niebla aún no ha aparecido en las calles del caso viejo y, por extensión, Zamora todavía no se torna enigmática. En cambio, una llamada del cartero trae consigo un ejemplar de este libro, previamente avisado por el autor, el maestro –y nunca mejor dicho- Javier García rodríguez. Automáticamente leo. Disfruto. Me engancho y, para rematar, alucino. Como siempre.

Y es que Barra Americana es mucho más que un libro. Podría considerarse una novela, pero no lo es. Podría considerarse un libro de viajes, de artículos, un ensayo, un artefacto, no sé, no entiendo cuál es la etiqueta que mejor se adapta a esto, porque me recuerda, inexorablemente, a un disco en directo, uno de esos recopilatorios de un croner de la vieja escuela que solo quiere cerrar una etapa. Cerrarla por todo lo alto.

El libro narra la etapa norteamericana de Javier García Rodríguez a través de pequeños fragmentos que se entrelazan y se pierden en la densidad de la década de los noventa. Javier es una suerte de David Foster Wallace cuya aspiración es borrar su españolidad, acabar de una vez por todas con sus apellidos, matar al padre, borrar las huellas. Delimitar el mapa de un viaje que, posiblemente, no haya hecho nada más que empezar.

Una compilación de escritos ya publicados en revistas, coronados por el magnífico relato que Javier escribió para Canciones en Braile, el mayor hallazgo literario de cuantos reunió Mercedes Díaz Villarías en aquel experimento que, alguna vez, será tomado por la crítica como una revolución artística de profundo calado. Puede que Canciones en Braile pasara desapercibido, pero Javier García Rodríguez no, es imposible que un autor de su talento permanezca escondido porque es, además de uno de los nuestros, uno de los grandes.

Barra Americana está escrito desde la ignorancia, desde el desconocimiento de un país y una cultura que hoy, veinte años después, ya creemos propia. Javier descubre sus pasos, construye una historia sin historia, un cuadro sin pinceles, una obra donde el conjunto funciona a base de pequeñas perfecciones. Porque Javier es perfeccionista y Barra Americana lo es también. Un libro donde nada sobra, donde la técnica está puesta al servicio de la exaltación literaria, de la plenitud. Un extraordinario plan para reivindicar la cita, el verso poético como parte activa de la narración. Y ahí Javier, como un Xavi Hernández cualquiera, se desliza con elegancia. Al primer toque, sin perder la pelota, sabiendo a dónde irá el siguiente pase mucho antes de que llegue.

He necesitado dos meses para escribir esto. Más de sesenta días de reposo y soledad absoluta para enfrentarme a la reseña de un libro mayúsculo. No es fácil para un tipo como yo valorar una obra desde una óptica eminentemente literaria, pero se lo debía. A él y a la Literatura, claro.

KINDLE BUENO





Foto tomada del diario El Mundo.



Me han regalado un Kindle. Es una buena herramienta para fomentar la lectura. Revisando páginas y foros he conseguido algunos libros. Entre todos ellos, he vuelto a leer La destrucción o el amor, de Vicente Aleixandre. Es un libro especial para mí, un libro que no voy a reseñar ni a criticar ni a comparar siquiera. Se trata de un libro de esos a los que me gusta volver de vez en cuando, en silencio, acompañado de un café y de un poco de música. Puede que éste sea el libro por el que comencé a escribir poesía o con el que me animé a comprar aquella antología poética de Claudio Rodríguez ya destrozada a base de notas y subrayados. Los inicios siempre son clásicos, tal vez por la manera en la que se ha constituido la enseñanza de la literatura en España o puede que por simple necesidad. He necesitado un Kindle y esa sensación de robo y usurpación que permite Internet para regresar a este libro que yace en papel en el fondo de los anaqueles de la casa de mis padres. Un ejemplar pésimamente editado, regalo de El Mundo en una de esas colecciones de principios de siglo. Ahora con Kindle estoy volviendo a leer clásicos, aunque este término suene peyorativo en ocasiones, me resulta tremendamente atractivo empapar mis ojos en Dámaso Alonso o Luis Cernuda, por poner sólo dos ejemplos. Limpiar la mirada de tendencias y modas, de la velocidad de las vanguardias, es una necesidad importante, una obligación para alguien que pretende mejorar y mejorar en una línea poética definida y marcada por la heterogeneidad de lecturas. Esto es mejor que lo cuente en otra ocasión. Kindle mola, sí. Yo ya estoy recomendándolo por ahí.
 

16.1.12

REFOYO Vs. CRESPO (ROUND 3)




Después de unas docenas de mails discutiendo fórmulas y marketing, por fin acordamos publicar esta tercera entrega de la entrevista a dos bandas. No disponemos de asesores de imagen ni empresas de marketing que nos ayuden en la promoción de nuestros libros y eso se nota hasta en este tipo de entrevistas, observen sino la fotogenia escasa que enseñamos. En cualquier caso, aprovecho la ocasión para señalar una vez más al honrado oficio de impresor como uno de los males endémicos del país, junto a los presidentes de comunidad de vecinos que citan a las reuniones anuales con carteles en Comic Sans. El otro cáncer. Así las cosas, Biblioteca Nacional se retrasará unos días y lo que iba a ser un gran regalo de cumpleaños para Guardiola, para mí y para otro par de millones de ciudadanos que nacimos el 18 de enero, quedará en una anécdota que recordaremos.

D.R. Su libro está lleno de influencias literarias, políticas, deportivas y sociales, por lo que le aprecio un gran sentido de la observación. Por ejemplo, cuando usted escribió este libro Gallardón era el Alcalde de Madrid, pero ahora, sólo unos meses después, ha sido nombrado Ministro de Justicia en el Gobierno de Mariano Rajoy.¿En qué medida cree usted que la industria cultural tradicional daña las obras de autores que hemos crecido con la inmediatez de Internet? ¿Es necesario un cambio de modelo, mayor amplitud de miras o, simplemente, una mayor presencia del marketing en detrimento del romanticismo cultural?


M.C. Siempre ha funcionado así, en los noventa, leías una obra de ficción ambientada en La Movida y parecía que era "lo último". Desde la explosión de la sociedad de la información, hace ya algunos años, todo va más deprisa. La velocidad de las cosas, que diría Fresán. Se busca la inmediatez. Y nos tenemos que adaptar. Pero en obras de ficción no sé hasta qué punto podemos considerar la lentitud del proceso tradicional de edición un retroceso. En casos concretos de obras que hablan de un tema de actualidad, quizá se pierdan algunas ventas, es cierto, pero la historia tiene vigencia desde el mismo momento en que el lector la activa.

El cambio de modelo al que alude ya está teniendo lugar. Yo soy un defensor del libro tradicional, pero tampoco podemos obviar todas las ventajas de los nuevos modelos, que son infinitas. Como siempre, creo que en el equilibro está la virtud. Para nuestra generación, lo digital ha abierto un abanico de posibilidades que hace veinte años no hubiéramos tenido, pero la industria tradicional debe sobrevivir, adaptada, pero debe sobrevivir. Si no, de algún modo, la literatura perderá parte de su esencia… (y perdón por ablandarme ante las cámaras).


D.R. ¿Enviará su libro a Pep Guardiola o prefiere lanzárselo desde la grada del Teresa Rivero o de El Sadar para que el acto de entrega sirva de promoción?

M.C. No creo que Guardiola tenga problemas para llegar a fin de mes, así que… si eso que lo compre… Por otro lado, tampoco quiero que cierren el mítico Sadar (ahora Reino de Navarra) ni el mítico Teresa Rivero (ahora Municipal de Vallecas), ni que me hostien los aficionados del Rayo (equipo amigo del Zamora) y el Osasuna (archienemigo del Madrid)


D.R. Me han comentado que ha sido usted invitado a una antología que prepara Manuel Vilas (¿Quieres pelea?, Alfaguara 2012) cuya finalidad es enfrentar a dos autores de estilos diametralmente opuestos escribiendo con el estilo del rival, una especie de pelea de gallos de Hip-Hop o RAP. Por lo que tengo entendido, a usted le ha tocado Arturo Pérez Reverte. ¿Cree que don Arturo podrá escribir un relato cotidiano sin necesidad de utilizar espadachines en la línea circular de metro? ¿Qué le parece este proyecto?

M.C. Bueno, lo difícil vendrá cuando tenga que contar yo la historia de un barco que se hundió en aguas filipinas cuando en el Imperio nunca se ponía el sol -y si lo hacía se le metían unos cañonazos, y punto- y crear unos personajes que tengan más características de héroes que de antihéroes. Yo no soy un gran novelista, no sé si podré hacerlo. ¡Pardiez! Le diré a Vilas que me busque a algún realista sucio… Por lo demás, es un honor que Don Arturo cuente una historia de… ¿De qué van mis historias?
 
D.R. Mójese, ¿Quién ganará al Madrid: Guardiola o Messi?

M.C. El Marca, como siempre. 



Sigue la entrevista completa en:

11.1.12

ALGUNOS LIBROS QUE ME APORTARON GRANDES MOMENTOS EN 2011


El primer libro que leí en mi nueva casa, el que disfruté en una habitación de hotel, el que llevaba más tiempo esperando, las novedades de mis amigos, las ediciones cuidadas de editores que conozco, los grandes éxitos de mis escritores de cabecera, la puerta casi abierta de los grandes salones, el libro más complicado que he leído nunca, los préstamos de nuevas amistades, los compañeros de viaje: Barcelona o Portugal, por poner un ejemplo. Los descubrimientos más técnicos del panorama nacional, las sorpresas que sabía que me sorprenderían porque sorprendieron a muchos antes que a mí. No es una clasificación, es un aplauso para los libros que, de algún modo, independientemente de su calidez literaria, hicieron que 2011 pareciera un año un poquito mejor. Libros que me hicieron disfrutar.

8.1.12

REFOYO Vs. CRESPO (ROUND 1)

 
 
 
Es domingo. Mario Crespo se encuentra frente a mí y decidimos realizar una entrevista para aprovechar el lanzamiento de su próximo libro: Biblioteca Nacional (Eutelequia, 2012). Llevábamos tiempo intentando realizar esta serie, así que encuentro en este zumo de naranja el momento ideal para empezar a charlar. Desconozco qué toma Mario, se encuentra al otro lado de la pantalla, más allá de su cuenta de Gmail, pero me lo imagino fumando un pitillo y pensando cómo mezclar fútbol y literatura en sus respuestas.
 
 
David Refoyo (en adelante: D.R.): Abro su libro: Biblioteca Nacional. En las citas, me encuentro un fragmento del último título de Agustín Fernández Mallo, El Hacedor (de Borges), Remake (ed. Alfaguara 2011-2011), no hace falta ser muy crítico para darse cuenta que usted ha introducido este texto por dos motivos; el primero, por su creciente admiración hacia la obra de Agustín y asumiendo sus preceptos en sus propios libros; en segundo lugar, para comprobar hasta dónde llegan los tentáculos de la viuda de Borges, la señora Kodama. Dicho esto, ¿en qué medida podemos calificar su obra de Nocilla o postmoderna o post-posmoderna o, en última instancia, mutante? Por otro lado, ¿cree que su libro será retirado del mercado por contar, con todo género de detalle, los secretos de la Biblioteca Nacional? ¿Le vendría bien una retirada del mercado como le ha sucedido al señor Mallo?

 
Mario Crespo (en adelante: M.C.): Nocilla desde luego que no es. Si acaso Nutella, que es más cremosa… Mire usted, señor Refoyo, yo soy de los que dice “Pan Bimbo” en vez de “pan de molde”, lo reconozco. Pero en literatura prefiero no hablar de marcas… Seré franco con usted: en realidad me atrae la literatura de Mallo, porque contiene mucha filosofía, y por eso lo cito, pero no consigue apasionarme, quizá porque denota cierta frialdad. No lo tengo muy claro… Al fin y al cabo, es una cuestión de gustos, mire usted. 
Contestando a la segunda de las dos docenas de preguntas que usted enmascara bajo una sola, le diré que Daniel Ruiz García me tildó en una reseña de “postmoderno solvente”. Supongo que mi propuesta literaria refleja el tiempo que vivimos. Y ya está. Desde luego que no soy postmoderno porque sea una fórmula que suele funcionar. Lo que sí me parecería realmente original sería escribir una novela histórica postmoderna. Eso sería la rehostia para los teóricos.  Quizá Vilas sea capaz de hacerlo…
Sobre la retirada del libro le diré que durante un par de meses fui vigilado de cerca, día y noche, por dos agentes vestidos de paisano. Desde que llegó el nuevo gobierno, no los he vuelto a ver. Supongo que será cosa de los recortes… 
Y para finalizar: dudo que viniera bien la retirada del libro igual que dudo que a Hugo Sánchez le viniera bien el botellazo que le metieron en Las Llanas, estadio del Sestao, en 1987. De todas formas, aunque la novela esté ambientada en España, pretende extrapolar su historia a cualquier biblioteca nacional, incluso a cualquier biblioteca del mundo... Espero que nadie vea "fantasmas donde no los hay" [risas cómplices]

D.R.: El protagonista de su libro, Pablo Villa, madridista confeso como su autor, se enfrenta a diario a la comparación, casi odiosa, con Pep Guardiola. Como madridista radical, ¿cree que someter a su protagonista a un cáncer de testículos es una forma de lanzar energía negativa al señor Guardiola, una especie de vudú futbolístico contra este hombre que se ha convertido en la pesadilla del Real Madrid? Si su respuesta es afirmativa, ¿Cuántos millones de ejemplares debería
vender para acabar con la hegemonía de Guardiola?

 
M.C.: Pep Guardiola es un personaje incómodo para el madridismo; no sólo gana todos los títulos, sino que además es tan caballeroso y deportivo que ni siquiera los madridistas más radicales encuentran un argumento sólido para meterse con él. Que mea colonia, decían… ¡tú verás!, menudo insulto de mierda… Y eso es lo que fastidia: que encima no puedas atacarlo personalmente; porque, a fin de cuentas, es un tío majete y apreciable. De hecho, su papel es el de bueno de la película, y el de humilde, y todo eso… Pero a pesar de ello, no se comporta como el típico héroe americano, sino como un tipo auténtico que tiene su personalidad. Por eso, Guardiola, como bien apunta usted, es una pesadilla para el madridismo en todos los aspectos. Pero no le deseo nada malo, ni mucho menos, ésas son exigencias del guión, lo único que le pido es que deje el Barça cuanto antes. Por otro lado, Guardiola es uno de los pocos futbolistas con cierta formación literaria, y me parecía un personaje muy novelesco en su papel de bueno. 

 
D.R.: Usted ha trabajado en la Biblioteca Nacional, ¿ha realizado egobúsquedas entre los históricos anaqueles del edificio o se declara más usuario de Google? (Doy por sentado que realiza egobúsquedas, no se moleste).

 
M.C.: En los anaqueles nunca hice egobúsquedas, pues la mayor parte de los fondos se encuentra en el depósito de Alcalá de Henares. Eso no lo cito en el libro para que la sede de Recoletos, la principal, acapare toda la magia que pretendo que tengan sus depósitos en la novela. Pero, definitivamente, soy de Google. De hecho, el libro plantea esta dualidad entre el papel y el digital: el personaje trabaja en la BN, pero jamás recurre a sus fondos para recuperar información; lo hace siempre a través de Internet, generalmente con el motor de búsqueda Google.  Obviamente, el personaje es consciente que el digital ahorra tiempo, esfuerzo y dinero. Pero, por otro lado, se deja atraer por la magia que desprenden las bibliotecas como centros que aglutinan el saber. Y esa atracción termina por convertirse en una necesidad vital para él. En resumen, lo que no tiene el digital es lo único que el personaje busca: lo espiritual.
 
D.R.: Admiro profundamente las entrevistas en medios locales, de provincias, por ese motivo, y como homenaje a ese otro periodismo ¿qué le gustaría que le preguntasen en un medio local además de por sus influencias, sus proyectos de futuro o la manida cuándo empezó a escribir?


M.C.: Una vez me preguntaron algo así como “¿sale Zamora en el libro?”. No sabía si me estaban preguntando si la historia transcurría en Zamora, si había alguna alusión a la ciudad de Zamora, si la historia era una alegoría del ostracismo al que está condenada la provincia de Zamora o si había algún personaje femenino llamado Zamora. Contesté que no, que transcurría mayormente en Leeds, una ciudad del norte de Inglaterra. ¿No hubiera sido más fácil hacerme entrevista tras leer el libro, o al menos la sinopsis y alguna reseña del mismo?

4.1.12

DUDAS Y DERECHOS DE AUTOR

La otra noche me dijeron que "la cultura debería ser gratis". Profundizando en la conversación, mi interlocutor y buen amigo, esgrimía la necesidad de que se democratizara el acceso a la cultura. Y sus argumentos me parecieron tremendamente acertados. Entonces pensé en el cambio de modelo cultural al que vamos a asistir, queramos o no, en los próximos años. Analicé las características de la industria y, por qué no, de todos los que formamos parte de un modo u otro de este chiringuito. La cultura debería ser un bien común, sí, pero puestos a democratizar y regalar, ¿no sería mejor que la vivienda, el transporte, la sanidad o, mejor aún, la comida fuesen totalmente gratuitas? Supongo que puestos a reivindicar gratuidad para el bien común, habría que ir a las bases del problema. En cualquier caso, tengo tremendas dudas acerca de este asunto. Me surgen preguntas como: 1-¿estaremos apostando por un capitalismo exacerbado? 2- ¿asistiremos al triunfo de la mediocridad? 3- ¿son necesarios los derechos de autor? ¿este modelo u otro? ¿ninguno? 4- ¿Es necesario pagar a las personas por sus creaciones? ¿sólo por los hallazgos medicinales o técnicos? 5- ¿La cultura sirve para algo?

 
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