21.12.14

VIAJE AL CENTRO COMERCIAL



El centro comercial
es una ciudad de más de cincuenta mil cadáveres
y Dámaso Alonso coteja
entre dos modelos de pan de molde:
integral o con semillas.

Al fin pude entender la democracia
y el hambre.

Todos los supermercados tienen su indigente
en la puerta,
todos, menos el centro comercial,
con su seguridad privada,
su aparcamiento privado
y sus estanterías de libros
preparadas para encender el fósforo.

Y la gasolina.

Pude probar turrones, cavas y jamón recién cortado
por amables señoritas
que aprovechan la navidad
para sentirse productivas.

Y no lo hice.

Decidí probar tus labios en mitad del pasillo
y escuchar villancicos
que ocultaban el dedo acusador,
ahí va el poeta
repetían los matrimonios 
en busca de urgentes regalos con los que salir del paso.

Admiré la precisión de los descuentos
y cómo la compañía privada conocía nuestras preferencias.

Admiré las luces y los precios contenidos,
el nervio de la cajera de gesto cansado
a última hora de la tarde
y su edificante amabilidad con nosotros.

Dinero de plástico que compra sonrisas.

Niños estúpidos en el pasillo de las conservas
y un deseo incontenible de resolver el problema:

carro de la compra + acero inoxidable + cabeza infantil
¿atropello u homicidio involuntario?

Pero es navidad y la gente es buena,
por eso me salté el ceda
y busqué tu mirada cómplice.

Por eso supe,
de regreso a casa y contigo al lado,
que ya tenía mi mejor regalo.

No fue una compra, fue una inversión. 

18.12.14

PEQUEÑAS RESISTENCIAS Y UN CAPÍTULO DE FARGO


image from ffffound.com

Antiguamente, 
los mapas señalaban la cueva del dragón; 
que los mapas de ahora 
ya no no la indiquen 
no significa que no existan los dragones. 

Apagamos la tele porque es tarde,
porque mañana el despertador no tendrá clemencia,
porque tenemos trabajo
aunque eso no nos garantice nada.

La frase vibra en mi cabeza
y busco la cueva y los dragones,
esa enfermedad terrible del sistema
que no se limpia con antivirus,
porque el virus es él,
porque gracias al virus muta
y sobrevive.

Porque gracias a nosotros
un niño recibirá juguetes estas navidades,
un perro muerto
o una carta bomba procedente de Isthar
y tal vez el sargento felicite a su padre
por el aguinaldo extra,
por hacer de un error insignificante
una losa, una piedra que sólo Obélix puede transportar.

Crecí con Astérix,
no me dan miedo los menhires
aunque no conozca la marmita.

La única pócima está aquí,
en el próximo capítulo,
en la próxima frase lapidaria de la televisión,
en ese punto donde
despojados
de toda artificialidad
volveremos a ser puros
exactos.

Volveremos a ser nosotros.

16.12.14

ANTOLOGÍA DE LA POESÍA ESPECTACULAR - YAGO FERREIRO


Ocurre de vez en cuando. Muy de vez en cuando, pero ocurre. Alguien te recomienda un libro difícil de encontrar en una ciudad como ésta y, de paseo por Madrid, lo encuentras. Y le echas un vistazo. Y lo compras. Compruebas que es lo suficientemente extraño como para llamar tu atención, con sus voces solapadas, sus mensajes en clave, sus ideas cifradas contra la poesía conocida y reconocida, su dulzura y su amor: por la vida, por hacer cosas, por correr hacia adelante... 

Y, por qué no decirlo, porque Ediciones Pájaro hacen un trabajo envidiable, con un diseño fino y bien hecho que me gusta, que me atrae desde la primera vez que vi sus portadas. Y eso es motivo, más que suficiente, para comprar un libro.

Yago Ferreiro construye un libro a través de varios autores que también son él, como si de una antología al uso se tratase, sin pararse a pensar que, tal vez, haya dinamitado toda una tradición, una manera de mostrar parte de la cultura literaria española. Y eso le hace grande. Y distinto. Supera los géneros y las tradiciones sin importarle haberlas superado, porque entiende que su sitio es otro, que no está en los grandes sillones al lado de los escritores con mayúscula, porque él se mueve en otra dimensión. La suya.

Pero sí en los grandes versos

Ferreiro, a través de su alter ego Fernando Atienza, rememora una poesía dotada de cierta épica de andar por casa, una poesía de carácter íntimo, de disco de Nirvana, de camisa de cuadros y cigarrillos por el casco antiguo de la ciudad. Una poesía que me recuerda a Travis de Julián Cañizares, a Enviada Especial de Mercedes Díaz Villarías o a Las Afueras de García Casado, voces importantes en el inicio de siglo que permanecen en la memoria de todos nosotros.

Esa poesía que llega en silencio, pero que cala, que permanece y que nos enseña a hacer las cosas de otra manera. A escribir de otra manera, pero sobre todo, a entender de otra manera. Y esto es lo realmente importante en la poesía de Yago Belmondo, que sirve de luz y veremos su verdadera repercusión, tanto formal como de estilo, en los próximos años, al calor de las nuevas generaciones.

A mí, sin saberlo, ya me había impregnado. Amor.txt y Antología de la poesía espectacular tienen mucho en común, sin haber sido escritos del mismo modo ni bajo la misma óptica. Esa pluralidad de voces de Ferreiro me es familiar, mientras él desgrana los momentos a través de cuatro usurpadores como Atienza, Henry Pierrot, Silver Krane Jr y H. W De La Crew, yo lo hice con el Yo, el y el Nosotros. Y el nosotros tiene mucho que ver en esta recopilación cargada de ironía y maldad, versos narrativos e historias aparentemente inocuas que reformulan la poesía de golpe.

También la poesía de provincias, claro.

14.12.14

EL DÍA DESPUÉS - PRESENTACIÓN EN ZAMORA


El pasado viernes presentamos (Luis Garrido, redactor y periodista de La Opinión de Zamora y un servidor) "El día después" en la Biblioteca Pública de Zamora. Este libro es un claro exponente de lo que podríamos denominar narrativa de actualidad, una suerte de apropiacionismo que busca en los personajes reales y en el imaginario colectivo el sustento de la narración. De este modo, confluyen en sus páginas un protagonista llamado Esteban Alfaro y toda una pléyade de actores secundarios que no necesitan presentación: Pep Guardiola, Jorge Valdano, Donato Gama da Silva, Paco Buyo, Kiko Narváez...

Esteban Alfaro pretende demostrar una curiosa teoría en la que vincula los resultados deportivos con las decisiones políticas. Su fuente de información, los periódicos "serios" y su público, una legión de seguidores a través de Internet que buscan en sus pronósticos la información precisa para sus apuestas online. Dicho esto, "El día después" es un libro conspiranoico, sí. Eso es todo.

foto Emilio Fraile

Para tratar de explicar una conspiración, necesitábamos dotarla de realidad, porque la verosimilitud es un ingrediente fundamental para lograr cierta credibilidad. Por eso, obviamos la literatura, las influencias, las lecturas, los procesos de escritura y corrección y nos centramos, casi por completo, en el fútbol, en la trama.

Todo nuestro discurso estuvo apoyado en material audiovisual. Somos una generación audiovisual, todo cuanto hemos aprendido lo hemos recibido a través de los ojos y, dotando de importancia al vídeo, conseguimos levantar las sospechas sobre el fútbol de los espectadores.

Luis Garrido tuvo un papel destacado con una introducción elocuente y fundamentada, que sirvió para reivindicar el periodismo crítico e independiente. Una vez entramos en materia, conversamos en modo entrevista. Él hacía las preguntas y yo respondía a través de la voz de mi personaje. Una entrevista directa, inteligente, colocándome a mí y a mi novela contra las cuerdas una y otra vez.

Durante la presentación, el Real Madrid jugaba un partido frente al Almería. Lo razonable era que el equipo blanco goleara al equipo andaluz, como así sucedió, pero durante más de una hora, todos y cada uno los asistentes creyeron en la teoría de Esteban Alfaro que, aplicada a la jornada liguera, pronosticaba sorpresa para tapar, como buenamente se pudiera, la aprobación de la famosa Ley Mordaza.

Estará el señor Alfaro equivocado o los resultados deportivos están ligados, estrechamente, a los designios políticos y económicos. Descúbrelo en "El día después".

27.11.14

Gibraltar y otros poemas VII - las manecillas del reloj (tríptico del contrabando)


La noche se hace temprano
al calor de las factorías abandonadas.

Un zorro abatido en el arcén esta mañana,
sin dentelladas en su cuello
ni disparos moteando su dulce piel.

Hace diecisiete años que no utilizo reloj.
Entonces vivía el abuelo y vía la tía.
Vivíamos todos creyendo en un mañana 
de paseos en Buenos Aires
y exposiciones colectivas.

Las manecillas transformaron su genética
y dieron la función por terminada.

No busqué pilas nuevas ni cargadores con transformador -incorporado-
y el tiempo se apagó.

Te miro y sondeo un futuro incierto
que dignifica nuestros pasos,
corremos en una cinta por miedo a avanzar más de la cuenta
y miramos los calendarios de reojo.

Los hijos, la sintaxis y las emociones, perduran.

La única palabra desterrada es tarde.

Siempre hay espacio para nuevos satélites,
para fichajes de última hora,
para recuperar los puntos perdidos
y, sobre todo, para maldecir a otro guardia.

La noche es tópica y joven.

Algún día los festivos vendrán marcados en rojo
y no reconoceremos más colores.

20.11.14

Gibraltar y otros poemas V | Lobos, Sonic Youth y sal yodada, pero sal


Rezad por el viajero de corta distancia
porque sólo él logrará salir de la rutina.

En el dial aquella canción que popularizó BMW:

no tengo dinero, no tengo casa, no tengo ropa,
pero tengo libertad.

Quién espera en el callejón
para escuchar salmos,
para asustarse con los gatos de los contenedores
sino aquel que nada tiene que perder.

El Íbex-35 sacude las portadas
y la tinta queda esparcida sobre los adoquines.

Se terminó la sal
justo cuando iba a echarla
sobre las cunetas
sobre el asfalto yermo
sobre los ojos dilatados del director general

Por eso tomé los mapas. Todos.

Te llevaré tan cerca como sea posible,
solo así tendemos tiempo
para disfrutar del paisaje, del no-lugar
de otra canción de Sonic Youth.

Por eso tomé los discos. Todos.

Quise besarte, pero no me atreví a pedírtelo
sin oraciones premeditadas.

Por eso tomé tus versos. Todos.

Y los hice míos.

17.11.14

Gibraltar y otros poemas - León XVI en VHS



Tras nuestros pasos, la montaña.
Noé saludaba desde su barco con muecas teatrales.

Éramos la pareja seleccionada o eso pensé
bajo la densa lluvia.

Escapamos por la autopista de peaje,
cinco dólares para cruzar el estado.

Stin bull había muerto
y los Panero yacían con sus bocas desdentadas
a la sombra de Gaudí.

Astorga. Alburquerque. Nuevo México.

Penetramos en el gótico
y abrazamos la comida de regalo
a cambio del sueño, del cansancio infinito,
de volver a sentirnos jóvenes,
plenos,
en mitad de una tierra extraña
donde nadie nos reconocía por las calles.

Los camareros se hicieron nuestros amigos.
Nos regalaron canciones y bebidas analgésicas.

No quisimos escapar.

Vinimos aquí por el agua y por la misma razón, nos fuimos.

Seguimos la ruta hacia el Sur,
porque todos miramos los mapas en esa dirección,
hacia abajo,
quizá para comprender dónde se sujeta todo,
desde dónde se construyen las coordenadas
y las letras de la hipoteca.

Decidimos entonces regresar,
pero no pudimos obviar los fallos térmicos,
las excusas de las compañías de seguros
y los ritmos salvajes del amanecer.

Nadie toma café y picadillo de carne para desayunar
en este lado del Atlántico.

Navegamos siguiendo los cauces naturales
y nos refregamos bajo la partitura lógica
amorsexopasiónsueño

Y volvimos a casa.
Ya no veíamos las montañas ni sentimos el agua.

Pero había salido el sol.

Luz mágica sobre el invierno.

13.11.14

Philae aterriza o la sonda de Neil Young



Los objetos se anidan dentro de un espacio indescifrable
atraídos por una extraña fuerza
que los científicos denominaron amor

Philae fue diseñada a tu imagen y semejanza:
más de una década nadando contracorriente,
analizando los entes gravitatorios y las circunstancias,
tomando datos y cargando las baterías
-paneles solares mediante, jódete Cañete-
para, finalmente, conseguir un aterrizaje.

Uno.
Los periódicos no ocultaron la problemática
y la gente en la calle
o los amigos en casa
coincidieron en la dificultad,
en el pequeño paso para el hombre
y el resto de leyendas inspiracionales.

Neil Young piensa en otro disco,
otro álbum basado en la longitud de onda,
en el cableado interestelar,
en Houston, Castilla.

Fuiste sonda y cometa,
tardamos toda una carrera espacial en lograrlo
y, por fin, nos hicimos la foto.

Quizá al borde del cráter, quizá en medio de la urgencia
pero estamos acoplados.

Un viaje mágico a través del cosmos.

Más de una década de estudio, de convergencia,
de pequeñas casualidades
y aterrizajes sin apenas ensayos.

Voy a dejar aquí estas zapatillas, dije.
Compra un cepillo de dientes, respondiste.

300.000 kilómetros por segundo en una sola dirección.

5.11.14

Gibraltar y otros poemas -Visual Polaroid Mode-


Mi mapa se configura en 2D
sin apenas un píxel perceptible
y en blanco y negro,
por eso repaso las rutas y los lugares turísticos,
los miradores y los salientes al mar,
para colorearlos con mi nueva paleta.

La que tú me enseñaste.

No me siento Dalí en el Reina Sofía
ni tampoco Mario Conde en Alcalá Meco.

He recorrido la mayor parte del mundo
en dos ocasiones 
y en visión de 16:9
pantalla panorámica de n megapíxeles
puede que no regrese.

La vida analógica albergaba el error,
las posibilidades,
la técnica de Valerón era aplaudida
por ineficaz e inclasificable.

Polaroid nos dicta qué no debemos fotografiar,
dónde tumbarnos a esperar la sombra,
en qué parte del Océano/Mar colocarnos
para descifrar poniente
y los pechos desnudos sobre la arena de Tarifa.

Al fondo, los surfistas desafían el oleaje.

Yo silbo Beach Boys. Y te espero.