20.11.14

Gibraltar y otros poemas V | Lobos, Sonic Youth y sal yodada, pero sal


Rezad por el viajero de corta distancia
porque sólo él logrará salir de la rutina.

En el dial aquella canción que popularizó BMW:

no tengo dinero, no tengo casa, no tengo ropa,
pero tengo libertad.

Quién espera en el callejón
para escuchar salmos,
para asustarse con los gatos de los contenedores
sino aquel que nada tiene que perder.

El Íbex-35 sacude las portadas
y la tinta queda esparcida sobre los adoquines.

Se terminó la sal
justo cuando iba a echarla
sobre las cunetas
sobre el asfalto yermo
sobre los ojos dilatados del director general

Por eso tomé los mapas. Todos.

Te llevaré tan cerca como sea posible,
solo así tendemos tiempo
para disfrutar del paisaje, del no-lugar
de otra canción de Sonic Youth.

Por eso tomé los discos. Todos.

Quise besarte, pero no me atreví a pedírtelo
sin oraciones premeditadas.

Por eso tomé tus versos. Todos.

Y los hice míos.

17.11.14

Gibraltar y otros poemas - León XVI en VHS



Tras nuestros pasos, la montaña.
Noé saludaba desde su barco con muecas teatrales.

Éramos la pareja seleccionada o eso pensé
bajo la densa lluvia.

Escapamos por la autopista de peaje,
cinco dólares para cruzar el estado.

Stin bull había muerto
y los Panero yacían con sus bocas desdentadas
a la sombra de Gaudí.

Astorga. Alburquerque. Nuevo México.

Penetramos en el gótico
y abrazamos la comida de regalo
a cambio del sueño, del cansancio infinito,
de volver a sentirnos jóvenes,
plenos,
en mitad de una tierra extraña
donde nadie nos reconocía por las calles.

Los camareros se hicieron nuestros amigos.
Nos regalaron canciones y bebidas analgésicas.

No quisimos escapar.

Vinimos aquí por el agua y por la misma razón, nos fuimos.

Seguimos la ruta hacia el Sur,
porque todos miramos los mapas en esa dirección,
hacia abajo,
quizá para comprender dónde se sujeta todo,
desde dónde se construyen las coordenadas
y las letras de la hipoteca.

Decidimos entonces regresar,
pero no pudimos obviar los fallos térmicos,
las excusas de las compañías de seguros
y los ritmos salvajes del amanecer.

Nadie toma café y picadillo de carne para desayunar
en este lado del Atlántico.

Navegamos siguiendo los cauces naturales
y nos refregamos bajo la partitura lógica
amorsexopasiónsueño

Y volvimos a casa.
Ya no veíamos las montañas ni sentimos el agua.

Pero había salido el sol.

Luz mágica sobre el invierno.

13.11.14

Philae aterriza o la sonda de Neil Young



Los objetos se anidan dentro de un espacio indescifrable
atraídos por una extraña fuerza
que los científicos denominaron amor

Philae fue diseñada a tu imagen y semejanza:
más de una década nadando contracorriente,
analizando los entes gravitatorios y las circunstancias,
tomando datos y cargando las baterías
-paneles solares mediante, jódete Cañete-
para, finalmente, conseguir un aterrizaje.

Uno.
Los periódicos no ocultaron la problemática
y la gente en la calle
o los amigos en casa
coincidieron en la dificultad,
en el pequeño paso para el hombre
y el resto de leyendas inspiracionales.

Neil Young piensa en otro disco,
otro álbum basado en la longitud de onda,
en el cableado interestelar,
en Houston, Castilla.

Fuiste sonda y cometa,
tardamos toda una carrera espacial en lograrlo
y, por fin, nos hicimos la foto.

Quizá al borde del cráter, quizá en medio de la urgencia
pero estamos acoplados.

Un viaje mágico a través del cosmos.

Más de una década de estudio, de convergencia,
de pequeñas casualidades
y aterrizajes sin apenas ensayos.

Voy a dejar aquí estas zapatillas, dije.
Compra un cepillo de dientes, respondiste.

300.000 kilómetros por segundo en una sola dirección.

5.11.14

Gibraltar y otros poemas -Visual Polaroid Mode-


Mi mapa se configura en 2D
sin apenas un píxel perceptible
y en blanco y negro,
por eso repaso las rutas y los lugares turísticos,
los miradores y los salientes al mar,
para colorearlos con mi nueva paleta.

La que tú me enseñaste.

No me siento Dalí en el Reina Sofía
ni tampoco Mario Conde en Alcalá Meco.

He recorrido la mayor parte del mundo
en dos ocasiones 
y en visión de 16:9
pantalla panorámica de n megapíxeles
puede que no regrese.

La vida analógica albergaba el error,
las posibilidades,
la técnica de Valerón era aplaudida
por ineficaz e inclasificable.

Polaroid nos dicta qué no debemos fotografiar,
dónde tumbarnos a esperar la sombra,
en qué parte del Océano/Mar colocarnos
para descifrar poniente
y los pechos desnudos sobre la arena de Tarifa.

Al fondo, los surfistas desafían el oleaje.

Yo silbo Beach Boys. Y te espero.

29.10.14

Gibraltar y otros poemas - Al norte del Peñón


El sol desdibujó las uvas
y llegó la podredumbre del invierno.

Cambiamos la hora y el amanecer llegó por adelantado,
como las multas y el maltrato policial,
cómo mantener el sistema intacto:

antivirus y cuerpos de seguridad del Estado.

La herida no podía cicatrizar
sin asumir la culpa, sin formar parte del error
y quise un ejemplar del nuevo diccionario
para encontrar el significado:

la precisión.

Te miré y guardé silencio.
Volví a mirarte y no me atreví a decirte nada.

Quería abrazarte y nada más.

Tomar las carreteras secundarias,
ascender a las colinas y hacer fotografías.
Sembrar las tierras yermas,
cosechar la alfalfa y tragar el polvo.

Quería seguir corriendo
a pesar del abductor, de los dolores
y los viejos chistes de Chiquito de la Calzada.

Quería seguir corriendo;
cambié el disco en el compact disc 
y te agarré del brazo.

Nadie agarra del brazo
si no tiene la certeza de su lado.

Yo la tenía. La tengo.
Agarrada a mi cintura
desde la parte trasera
de esta motocicleta.

No aceleres más, dijiste.
Era tarde para detenernos.

No supe si lo comprendiste.

16.10.14

Gibraltar y otros poemas II


En origen: el agua alumbró la vida
y por eso existen las playas atestadas en agosto.

El chiringuito nos hace libres
a pesar de la bachata y los precios desorbitados.

El cosquilleo de las algas y la lejana profundidad
donde sentir la asfixia
los pies inútiles del astronauta
y la pesadez de las olas saladas sobre nuestros ojos rojizos.

El hombre lúcido comprenderá al fin
el uso de las duchas para salir de la arena
sin mácula, sin sacos de grava escondidos en el fondo
de nuestro calzado.

Vendedores ambulantes y camareros sin contrato
por cese de obra y servicio.

La escasez solo atiende al calendario.

Señoras que apuran los últimos rayos
-de sol o de tormenta-
colonizan el mar a la espera del invierno
y la huida irremediable de los turistas.

Nadie pensó en leer un libro aquí tumbado.

Dejé mi cuaderno escondido entre las toallas
y me sentí observado por las patrullas 
y la guardia costera gibraltareña.

No quise crear un conflicto diplomático.
No icé bandera que pudiera levantar ampollas.

Solo te besé. 
Hablé en inglés y obvié el whatsapp y las redes sociales.

Éramos tú y yo a la sombra de las costumbres,
de los días marcados en rojo.

La prisa relativa del asueto.

13.10.14

Gibraltar y otros poemas


Cansado de tomar la tercera salida en la rotonda,
apagué el GPS.

Respiré el suave aroma del cáncer
cierto alivio carburante a la sombra de la Refinería.

Cepsa lo tiene todo en sus estaciones de servicio
rezaban los carteles
y llegamos al hotel con la cuenta atrás ya iniciada.

Esos instantes donde se crecen la estrellas de la cancha,
donde no hay margen de error.
Firmamos la documentación y miramos por la ventana,
como si fuésemos a ver el mar.

Como si estuviésemos tan lejos del Océano.

Cenamos en mitad de agosto
y olvidamos la cazadora y las bocas secas.

El vino amasa las palabras y el humo corroe las cortinas,
pero sólo queríamos transparencia,
una luz blanca y democrática alumbrando la habitación.

Creo en el vídeo y en las fotos polaroid.
Creo en los cuadros y los paseos sobre las murallas.

Esperamos al amanecer sin napalm ni olores extraños,
nos acostumbramos rápido al buffet libre
a las palmeras del patio y la suavidad de las eses.

Éramos nosotros en una tierra nueva.
Eras tú otra vez con los pies mojados.

Así descubrí África y el mundo.
Así volví a mirar la poesía de las pequeñas cosas.

Insignificantes como un grado de temperatura.

27.9.14

Last inspiration Vol. VII


Para Clave Secundina

En un momento brillante de la historia
alguien dejó de utilizar el amarillo
para las líneas discontinuas

y desfilamos, ordenados, sobre el blanco.

Me duelen las manos de acariciar espigas
y los ojos de buscar abrojos
entre la goma negra y tumultuosa,
siempre esperanzadora cuando consigue hincharse.

Correré sobre la épica del Tour de Francia
y olvidaré dormir la siesta
siempre que la noche fuese culpable
pero no tanto.

Las coordenadas completan la resolución
de mi teléfono móvil
recién llegado a la obsolescencia programada
y las baterías dormitan
bajo el desplome de las presas
y las líneas electrificadas.

Esta noche quiero hacer contigo
algo que Neruda nunca imaginara.

Es otoño y no hay cerezos, ni almendros
ni efectos especiales en las fiestas del barrio.

Es tiempo de seguir rodando.

Incompletos.

19.9.14

Nacho Vegas contempla el nuevo bar de moda

Solo el flash es capaz de iluminarte,
La música anima tus pies jóvenes
Y los pedales desafían la lluvia
Con el viento y los problemas de frente.

Valientes como fuimos
Para construir lo que ahora somos.

El extraño sueño de los tiempos,
El ADSL como velocidad de crucero
Y el botón de conducción automática
Siempre desactivado.

Corre, corre
Gritaba Leño
Aquella noche de plástico
En que regresamos andando,
Cuando el verano sino comenzaba.

Hoy es temporal
Y lanzamientos espectaculares
En la onda media.

Hoy es abrazo y lentitud,
Calendarios raidos
Y manecillas desobedientes.

Tal vez pausa,
Miradas furtivas,
Presas observadas cuando caminas desnuda
Por el filo de la habitación.

Tengo hambre
Y cazaré