22.2.15

Breviario de la beat generation


Un concierto inolvidable/ siempre empieza en FA/ y con las luces apagadas./ 

El motor arranca a la primera/ no conoce el Sistema/ Windows 7/ Internet Explorer/ y nos lanzamos a la carretera/ mi bandera ondea al final de febrero/ osos que salen de la cueva/ avispas en vuelos circulares sobre el niño rubio del parque/ o la gaseosa.

100 kilómetros por hora es una cifra/ sin sentido/ significado/ ruido/ si no valoras la superficie/ el territorio/ España./ Sin asfalto no hay paraíso/ sin sexo de madrugada las cosas se vuelven triviales/ Eduardo Inda en La Sexta/ amenazas en la prensa del domingo/ y otro fragmento del mapa/ pendiente para el descubrimiento/ o el tachón/ Monkey Island/ vida.

Prados verdes/ caballos salvajes en la yerba/ enamorados en el filo del arroyo/ caminos tangentes/ mechas consumidas/ fotografías seriadas sin nada que contarnos./ Voy en moto porque no llegan las ondas/ solo tu tacto/ tu gesto amable en mi cazadora/ es el fin del invierno/ otro acorde en SOL para finalizar/

/ comienzan los bises.

21.2.15

Breviario de la vejez Vol. I


Guardo arena en los zapatos/ tras salir de noche.

Neones apagados/ servicios de emergencias sin cobertura/ pizza al microondas/ los niños acostados y el teléfono/ cargando en la cocina para jugar otra partida al Candy Crush Saga/

Reconocí en ellos aquellas canciones de juventud/ miré sus caras/ sus pasos atormentados sobre los adoquines/ el humo que exhalaban sus bocas pastosas/ y sufrí/ cierto sentimiento de culpa/ condescendencia/ no quiero engañarte/ cierto alivio al ver cómo pagaban sus consumiciones/ me supe burgués/ los trenes/ las revoluciones en el Canal de Historia/

y al fin nosotros/

esperábamos al amanecer como un matemático ruso espera el cambio de paradigma/ el premio Nobel/ el deshielo/ los alpinistas que observan los urales desde el Volga/ y pedimos otra copa/ asumimos el taxi para cumplir las leyes/ las normas básicas de convivencia/ la carta magna/ y ascendimos las cumbres de la madrugada/ creyendo que los relojes mentían/ que los diarios mentían/ cuando la única mentira/ santo y seña/ éramos nosotros/

somos viejos/ supe de repente/ la música se apagó y enterramos los cadáveres/ el napalm/ el olor seco del invierno/ la flor tratando de levantarse entre la escarcha/ y regresamos a casa/ despacio/ por once dólares con setenta centavos/ y nos despedimos con calma/ un portazo en el coche despertó a los animales/ los perros/ gallinas/ ancianos

y miré al cielo/ te di la mano/ entramos.

Y supe que mañana/ por hoy/ saldría el sol./ El sol de una nueva juventud
//Play

14.2.15

ANGUSTIA – JOSÉ ÁNGEL BARRUECO



La última entrega de Barrueco es, hasta ahora, su obra más completa. “Angustia” es la segunda entrega de la trilogía en la que trabaja el autor desde hace años, un libro en el que indaga en los caminos abiertos en su anterior volumen: “Asco”, pero que supone un espaldarazo a una forma de narrar, de sentir la literatura y la vida, que cobran especial vigencia ahora.

“Angustia” se divide en varias capas. Por un lado, narra el cáncer de su madre, Ana Franco, y cómo esta enfermedad fue devorándola poco a poco hasta consumirla. Son inevitables los sucesivos homenajes y recuerdos a una gran mujer con una personalidad arrebatadora. Y la forma en la que Ana entendía el arte y la vida, son inseparables de las percepciones y hábitos de Barrueco.

Pero el libro no es una radiografía de la enfermedad, aquí la relación entre los hermanos es casi un personaje en sí misma, un eje sin el cual, la novela no transmitiría lo que transmite: Esperanza, lucha, ganas de vivir. Discúlpenme los tópicos y los lugares comunes, pero en la muerte, en el desconsuelo, todos nos parecemos mucho y no cabe sitio salvo para lo trascendente.

Si Barrueco es literatura, y lo es en toda su extensión, sus novelas no pueden evitar serlo, no por la forma en la que están escritas, que también, sino por el velado y continuo homenaje al arte que encontramos, más presente y necesario que nunca en este libro. Las citas que acompañan prácticamente cada página son parte del entramado, de la historia y nos ayudan a comprender la enfermedad con todo detalle, pero también las relaciones personales o los sentimientos que provocan ambas. Una sucesión de citas que funcionan como análisis metaliterario, al más puro estilo de Foster Wallace -homenajeado en “Asco” sin ningún tipo de disfraz-.

Es una lectura compleja que mezcla algunos pasajes de auténtico humor (al inicio del libro narra cómo el protagonista se pierde en los cementerios buscando las tumbas de sus autores de cabecera para rendirles tributo y arrastra, inexorablemente, a su pareja, convirtiendo un día de turismo centroeuropeo en un suplicio de cansancio y locura) con pasajes, capítulos enteros, donde las dudas, el dolor y el vacío se apoderan de él, presagiando la muerte, arrastrando las lágrimas hasta los ojos del lector, entregado para entonces a las escasas esperanzas de salvación de A., personaje principal del libro.

Pocos libros me han hecho disfrutar tanto de la literatura mientras me daba punzadas en el costado, mientras hacía brotar mis lágrimas. Desconozco si el componente humano y el hecho de conocer a la mayoría de las personas citadas han hecho que tomara el libro de un modo más personal, pero creo, sinceramente, que conseguir esa mezcla de sensaciones es algo realmente complicado.

Sin embargo, el libro alberga una canción de cuna, un canto a la vida, un mensaje de esperanza que subyace en la historia paralela, tal vez secundaria, la historia que Barrueco filtra sobre el alumbramiento de su primer hijo, el niño que venía al mundo mientras A. lo abandonaba. Ese contrapunto es el que hace grande al libro, el que etiqueta todas las dudas del autor y justifica sus decisiones. Las dudas que su comportamiento puede levantar en algunos pasajes quedan disipadas cuando se confirma la buena nueva. El hijo, D., viene de camino. La vida, aunque duela, continua. The show must go on.

“Angustia”. José Ángel Barrueco, 2014. Ediciones Origami


16.1.15

Dámaso Alonso guioniza Walking Dead

Son rostros de arte moderno
sombras marcadas sobre facciones repetidas
coloreadas en gris
y recuerdo a Dámaso Alonso
y los cadáveres y la ciudas.

Las prisas.
El estreñimiento.
Los tornos a la salida del metro.

Los miro desde cierta distancia social,
sin cálculo aparente.

Y no dejo de preguntarme
por qué no veo sonrisas,
por qué nadie sonríe a mi paso
por qué si quiera veo sus ojos brillantes.

Y luego de pensarlo,
evito el contagio en las calles
y lo comprendo,
los comprendo muy bien:

Tú no viniste.

21.12.14

VIAJE AL CENTRO COMERCIAL



El centro comercial
es una ciudad de más de cincuenta mil cadáveres
y Dámaso Alonso coteja
entre dos modelos de pan de molde:
integral o con semillas.

Al fin pude entender la democracia
y el hambre.

Todos los supermercados tienen su indigente
en la puerta,
todos, menos el centro comercial,
con su seguridad privada,
su aparcamiento privado
y sus estanterías de libros
preparadas para encender el fósforo.

Y la gasolina.

Pude probar turrones, cavas y jamón recién cortado
por amables señoritas
que aprovechan la navidad
para sentirse productivas.

Y no lo hice.

Decidí probar tus labios en mitad del pasillo
y escuchar villancicos
que ocultaban el dedo acusador,
ahí va el poeta
repetían los matrimonios 
en busca de urgentes regalos con los que salir del paso.

Admiré la precisión de los descuentos
y cómo la compañía privada conocía nuestras preferencias.

Admiré las luces y los precios contenidos,
el nervio de la cajera de gesto cansado
a última hora de la tarde
y su edificante amabilidad con nosotros.

Dinero de plástico que compra sonrisas.

Niños estúpidos en el pasillo de las conservas
y un deseo incontenible de resolver el problema:

carro de la compra + acero inoxidable + cabeza infantil
¿atropello u homicidio involuntario?

Pero es navidad y la gente es buena,
por eso me salté el ceda
y busqué tu mirada cómplice.

Por eso supe,
de regreso a casa y contigo al lado,
que ya tenía mi mejor regalo.

No fue una compra, fue una inversión. 

18.12.14

PEQUEÑAS RESISTENCIAS Y UN CAPÍTULO DE FARGO


image from ffffound.com

Antiguamente, 
los mapas señalaban la cueva del dragón; 
que los mapas de ahora 
ya no no la indiquen 
no significa que no existan los dragones. 

Apagamos la tele porque es tarde,
porque mañana el despertador no tendrá clemencia,
porque tenemos trabajo
aunque eso no nos garantice nada.

La frase vibra en mi cabeza
y busco la cueva y los dragones,
esa enfermedad terrible del sistema
que no se limpia con antivirus,
porque el virus es él,
porque gracias al virus muta
y sobrevive.

Porque gracias a nosotros
un niño recibirá juguetes estas navidades,
un perro muerto
o una carta bomba procedente de Isthar
y tal vez el sargento felicite a su padre
por el aguinaldo extra,
por hacer de un error insignificante
una losa, una piedra que sólo Obélix puede transportar.

Crecí con Astérix,
no me dan miedo los menhires
aunque no conozca la marmita.

La única pócima está aquí,
en el próximo capítulo,
en la próxima frase lapidaria de la televisión,
en ese punto donde
despojados
de toda artificialidad
volveremos a ser puros
exactos.

Volveremos a ser nosotros.

16.12.14

ANTOLOGÍA DE LA POESÍA ESPECTACULAR - YAGO FERREIRO


Ocurre de vez en cuando. Muy de vez en cuando, pero ocurre. Alguien te recomienda un libro difícil de encontrar en una ciudad como ésta y, de paseo por Madrid, lo encuentras. Y le echas un vistazo. Y lo compras. Compruebas que es lo suficientemente extraño como para llamar tu atención, con sus voces solapadas, sus mensajes en clave, sus ideas cifradas contra la poesía conocida y reconocida, su dulzura y su amor: por la vida, por hacer cosas, por correr hacia adelante... 

Y, por qué no decirlo, porque Ediciones Pájaro hacen un trabajo envidiable, con un diseño fino y bien hecho que me gusta, que me atrae desde la primera vez que vi sus portadas. Y eso es motivo, más que suficiente, para comprar un libro.

Yago Ferreiro construye un libro a través de varios autores que también son él, como si de una antología al uso se tratase, sin pararse a pensar que, tal vez, haya dinamitado toda una tradición, una manera de mostrar parte de la cultura literaria española. Y eso le hace grande. Y distinto. Supera los géneros y las tradiciones sin importarle haberlas superado, porque entiende que su sitio es otro, que no está en los grandes sillones al lado de los escritores con mayúscula, porque él se mueve en otra dimensión. La suya.

Pero sí en los grandes versos

Ferreiro, a través de su alter ego Fernando Atienza, rememora una poesía dotada de cierta épica de andar por casa, una poesía de carácter íntimo, de disco de Nirvana, de camisa de cuadros y cigarrillos por el casco antiguo de la ciudad. Una poesía que me recuerda a Travis de Julián Cañizares, a Enviada Especial de Mercedes Díaz Villarías o a Las Afueras de García Casado, voces importantes en el inicio de siglo que permanecen en la memoria de todos nosotros.

Esa poesía que llega en silencio, pero que cala, que permanece y que nos enseña a hacer las cosas de otra manera. A escribir de otra manera, pero sobre todo, a entender de otra manera. Y esto es lo realmente importante en la poesía de Yago Belmondo, que sirve de luz y veremos su verdadera repercusión, tanto formal como de estilo, en los próximos años, al calor de las nuevas generaciones.

A mí, sin saberlo, ya me había impregnado. Amor.txt y Antología de la poesía espectacular tienen mucho en común, sin haber sido escritos del mismo modo ni bajo la misma óptica. Esa pluralidad de voces de Ferreiro me es familiar, mientras él desgrana los momentos a través de cuatro usurpadores como Atienza, Henry Pierrot, Silver Krane Jr y H. W De La Crew, yo lo hice con el Yo, el y el Nosotros. Y el nosotros tiene mucho que ver en esta recopilación cargada de ironía y maldad, versos narrativos e historias aparentemente inocuas que reformulan la poesía de golpe.

También la poesía de provincias, claro.

14.12.14

EL DÍA DESPUÉS - PRESENTACIÓN EN ZAMORA


El pasado viernes presentamos (Luis Garrido, redactor y periodista de La Opinión de Zamora y un servidor) "El día después" en la Biblioteca Pública de Zamora. Este libro es un claro exponente de lo que podríamos denominar narrativa de actualidad, una suerte de apropiacionismo que busca en los personajes reales y en el imaginario colectivo el sustento de la narración. De este modo, confluyen en sus páginas un protagonista llamado Esteban Alfaro y toda una pléyade de actores secundarios que no necesitan presentación: Pep Guardiola, Jorge Valdano, Donato Gama da Silva, Paco Buyo, Kiko Narváez...

Esteban Alfaro pretende demostrar una curiosa teoría en la que vincula los resultados deportivos con las decisiones políticas. Su fuente de información, los periódicos "serios" y su público, una legión de seguidores a través de Internet que buscan en sus pronósticos la información precisa para sus apuestas online. Dicho esto, "El día después" es un libro conspiranoico, sí. Eso es todo.

foto Emilio Fraile

Para tratar de explicar una conspiración, necesitábamos dotarla de realidad, porque la verosimilitud es un ingrediente fundamental para lograr cierta credibilidad. Por eso, obviamos la literatura, las influencias, las lecturas, los procesos de escritura y corrección y nos centramos, casi por completo, en el fútbol, en la trama.

Todo nuestro discurso estuvo apoyado en material audiovisual. Somos una generación audiovisual, todo cuanto hemos aprendido lo hemos recibido a través de los ojos y, dotando de importancia al vídeo, conseguimos levantar las sospechas sobre el fútbol de los espectadores.

Luis Garrido tuvo un papel destacado con una introducción elocuente y fundamentada, que sirvió para reivindicar el periodismo crítico e independiente. Una vez entramos en materia, conversamos en modo entrevista. Él hacía las preguntas y yo respondía a través de la voz de mi personaje. Una entrevista directa, inteligente, colocándome a mí y a mi novela contra las cuerdas una y otra vez.

Durante la presentación, el Real Madrid jugaba un partido frente al Almería. Lo razonable era que el equipo blanco goleara al equipo andaluz, como así sucedió, pero durante más de una hora, todos y cada uno los asistentes creyeron en la teoría de Esteban Alfaro que, aplicada a la jornada liguera, pronosticaba sorpresa para tapar, como buenamente se pudiera, la aprobación de la famosa Ley Mordaza.

Estará el señor Alfaro equivocado o los resultados deportivos están ligados, estrechamente, a los designios políticos y económicos. Descúbrelo en "El día después".

27.11.14

Gibraltar y otros poemas VII - las manecillas del reloj (tríptico del contrabando)


La noche se hace temprano
al calor de las factorías abandonadas.

Un zorro abatido en el arcén esta mañana,
sin dentelladas en su cuello
ni disparos moteando su dulce piel.

Hace diecisiete años que no utilizo reloj.
Entonces vivía el abuelo y vía la tía.
Vivíamos todos creyendo en un mañana 
de paseos en Buenos Aires
y exposiciones colectivas.

Las manecillas transformaron su genética
y dieron la función por terminada.

No busqué pilas nuevas ni cargadores con transformador -incorporado-
y el tiempo se apagó.

Te miro y sondeo un futuro incierto
que dignifica nuestros pasos,
corremos en una cinta por miedo a avanzar más de la cuenta
y miramos los calendarios de reojo.

Los hijos, la sintaxis y las emociones, perduran.

La única palabra desterrada es tarde.

Siempre hay espacio para nuevos satélites,
para fichajes de última hora,
para recuperar los puntos perdidos
y, sobre todo, para maldecir a otro guardia.

La noche es tópica y joven.

Algún día los festivos vendrán marcados en rojo
y no reconoceremos más colores.